SUPUESTO 26 (1): ALCES (ampliado para entrevista)
Buenos días: lo primero comentar que este supuesto no entra dentro de mis posibilidades pues yo soy profesor de Biología y Geología y no hay plazas para mí en ALCEs.
Pero voy a meterme en el rol de docente de ALCE para contestarlo:
Esta reunión a la que se refiere el supuesto es la 1ª de las dos reuniones anuales prescriptivas en las ALCEs. Hay diversas ALCEs repartidas por el mundo: principalmente en Europa en países donde hubo o hay muchos emigrantes españoles (Suiza, Alemania, Austria, Inglaterra, Irlanda (perteneciente a Inglaterra II e Irlanda, con aulas del área Metropolitana de Londres y de Dublín), los 3 países del Benelux, Francia), pero también en EEUU (NY), Canadá (Montreal) y Australia (Sidney). Además, hay un aula en Vaduz (Liechtenstein), la más reciente pues comenzó a funcionar en 2024-25, adscrita al ALCE de Zurich.
Las ALCEs están reguladas por:
1. RD 1027/93 por el que se regula la Acción Educativa en el Exterior (AEEE en lo sucesivo), ya que las enseñanzas complementarias de LCE se desarrollan dentro del marco más amplio de la AEEE. En su cap. 2º (AE en el marco de sistemas educativos extranjeros), en su Sección 2ª (Programas específicos para hijos de residentes españoles en el extranjero), en el art. 35 dice que los alumnos españoles que no puedan ser atendidos en el régimen de integración previsto en el artículo 34 (la integración, en los sistemas educativos de los distintos países, de enseñanzas de lengua y cultura españolas dirigidas al alumnado español escolarizado en dichos sistema) recibirán enseñanzas complementarias de lengua y cultura españolas en aulas organizadas al efecto por la Administración española.
Según el artículo 36, Artículo 36.1. El establecimiento del currículo de las enseñanzas de lengua y cultura españolas corresponde al Ministerio de Educación. Este currículo se estableció posteriormente en el Anexo de la Orden EDU/3122/2010. 3. El currículo de lengua y cultura españolas se adaptará a las exigencias derivadas de las distintas lenguas (inglés, francés, alemán o neerlandés) en cuyo contacto han de producirse las enseñanzas.
Artículo 37. La superación de los objetivos del curriculo de lengua y cultura españolas permitirá la obtención de un certificado de lengua y cultura españolas expedido por el Ministerio de Educación, equivalente al nivel C1 del MCRL.
Artículo 38.
1. Con objeto de garantizar la coordinación del profesorado y la participación ordenada de los diferentes sectores de la comunidad escolar. las aulas mencionadas en el artículo 35 se integrarán en una estructura organizativa superior denominada Agrupación de lengua y cultura españolas (ALCE).
2. Corresponde al Ministerio de Educación, de acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores, la creación y supresión de Agrupaciones de lengua y cultura españolas. así como la determinación de los mecanismos de participación de padres. profesores y alumnos en dichas Agrupaciones. Se determina en la Orden EDU/3122/2010.
3. Al frente de cada Agrupación de lengua y cultura españolas habrá un director.
Artículo 40.
Con objeto asimismo de apoyar el mantenimiento de los vínculos culturales y lingüísticos de los hijos de residentes españoles en el exterior. las enseñanzas de lengua y cultura españolas serán complementadas con medidas tales como la organización de jornadas culturales de encuentro. intercambios escolares. viajes y cualesquiera otras actividades que contribuyan al objetivo citado.
Artículo 41.
La participación de los residentes españoles en el exterior se articulará a través de los Consejos de Residentes españoles. A tal efecto. dichos Consejos serán oídos con carácter previo a las decisiones a las que se refieren los anteriores artículos 38 y 39.
2. La Orden EDU/3122/2010 por la que se regulan las enseñanzas complementarias de lengua y cultura españolas y se establece su currículo.
En la primera reunión del curso con las familias, que debe celebrarse en los primeros días del curso, el profesor, además de recoger propuestas sobre actividades extraescolares y sugerencias en relación con las necesidades lingüísticas y culturales de los alumnos y, en general, intercambiar ideas para el mejor desarrollo de las enseñanzas, les informará detalladamente de los objetivos señalados para el grupo, calendario, condiciones de asistencia, niveles, criterios de promoción, informes de progreso, certificaciones y aquellos otros aspectos que puedan ser de interés para los padres, atendiendo cuantas consultas se le formulen. En esta reunión, los padres presentes podrán designar a uno de ellos como representante que actúe de portavoz y canalice las inquietudes colectivas de los padres hacia el profesor o, si fuera necesario, hacia el Director de la Agrupación
Estarán dirigidas a los alumnos españoles que, estando escolarizados en niveles no universitarios de los sistemas educativos de otros países, manifiesten interés por mantener y cultivar sus vínculos culturales y lingüísticos con España. Estas enseñanzas se orientarán a la consecución del adecuado nivel de competencia lingüística, al conocimiento de la realidad sociocultural española y al enriquecimiento intercultural.
Artículo 2. Estructura de las enseñanzas.
1. Las enseñanzas de lengua y cultura españolas, de acuerdo con lo establecido en el Marco Común Europeo de Referencia de las lenguas, se articularán en tres etapas (A, B y C), que comprenden cinco niveles referidos al Marco Común Europeo de Referencia de las lenguas. La etapa A comprenderá los niveles A1 y A2; la etapa B, los niveles B1 y B2; y la etapa C, el nivel C1.
2. La unidad fundamental, a efectos de programación de las enseñanzas de lengua y cultura españolas, es el nivel. Los objetivos previstos para los diferentes niveles que se establecen, determinan que el A1 se programe para una duración de un curso los niveles A2, B1 y B2 para dos cursos cada uno y el nivel C1 para tres cursos.
Artículo 3. Currículo.
El currículo de las enseñanzas de lengua y cultura españolas es el que figura como anexo de la presente orden.
Artículo 4. Desarrollo del currículo.
El currículo aprobado deberá ser desarrollado y adaptado a las distintas necesidades y características de cada una de las zonas en que vaya a aplicarse, por las Consejerías de Educación, a propuesta de las Comisiones Técnicas constituidas de acuerdo con el artículo 30 de la presente Orden.
Artículo 16. Adscripción y promoción del alumnado.
1. Los alumnos se incorporarán a las enseñanzas de lengua y cultura españolas en el grupo que corresponda a su nivel de competencia lingüística y madurez personal, y promocionarán de acuerdo con su rendimiento personal y con la superación de los objetivos correspondientes. No se establecerá edad mínima para la promoción al siguiente nivel.
Artículo 17. Agrupamiento y atención del alumnado.
1. Para la organización de la docencia de lengua y cultura españolas, los alumnos serán distribuidos en grupos específicos de cada uno de los niveles, en razón de su competencia lingüística en español. Cuando el número de alumnos lo permita, los grupos se formarán atendiendo, además, a criterios de edad.
2. En aquellos supuestos en los que existan razones específicas que lo justifiquen, la Consejería de Educación podrá autorizar el funcionamiento de grupos en los que se integren alumnos de niveles diferentes u otros planteamientos excepcionales en relación con lo previsto en el punto anterior.
3. Los alumnos recibirán tres horas semanales de clase, de las que al menos la mitad deberán ser presenciales. Otras formas organizativas deberán ser expresamente autorizadas por la Subdirección General de Cooperación Internacional.
4. El profesor programará las actividades de aprendizaje presenciales y, en su caso, no presenciales que deberán desarrollar los alumnos y que serán objeto de seguimiento.
Artículo 18. Composición de los grupos.
1. El número máximo de alumnos por grupo será de 23 para los grupos del mismo nivel y de 18 para los grupos con dos o más niveles. Excepcionalmente, y por razones justificadas, podría autorizarse un incremento de hasta 5 alumnos por encima de las limitaciones señaladas.
2. El número mínimo de alumnos para constituir un grupo será de 14 en cualquiera de los niveles. Los grupos ya constituidos se mantendrán en funcionamiento siempre que el número de inscritos con asistencia regular no sea inferior a 12.
Artículo 19. Asistencia del alumnado.
1. La asistencia a las clases presenciales de los alumnos admitidos será obligatoria y las ausencias serán registradas por el profesor y comunicadas a los padres. Estos serán requeridos por el profesor a partir de la segunda falta injustificada.
2. Cuando las ausencias injustificadas de un alumno alcancen el 25 por 100 del total de horas presenciales de un curso académico, el alumno será dado de baja. En este caso, el Director de la Agrupación deberá comunicarlo por escrito a los padres y dar traslado de dicho escrito al Consejero de Educación. Cuando una parte de las enseñanzas se desarrolle de manera no presencial, la falta de actividad en las sesiones de una unidad se computará como falta de asistencia.
3. A los efectos de lo determinado en el párrafo anterior se entenderá por faltas justificadas las producidas por enfermedad, circunstancias familiares graves u otras que considere justificadas el sistema escolar del país de residencia. Igualmente, se considerarán justificadas las que se originen por la participación en actividades escolares del centro en el que cursan sus estudios. En todos los casos se exigirán justificaciones documentales que el profesor conservará adecuadamente.
Según el Anexo sobre el currículo:
Dado que el currículo incorpora un enfoque integrado de las distintas dimensiones de desarrollo del alumno, el papel que cabe esperar del profesor no se limita al de constituirse en un modelo de actuación lingüística. En el desarrollo de su labor el profesor diversifica su papel para dar respuesta a las necesidades de los alumnos y a las exigencias del desarrollo del curso. Corresponde al profesor analizar las necesidades de los alumnos y sus estilos de aprendizaje, planificar la enseñanza a partir de los datos recabados, seleccionar los medios, recursos y materiales didácticos más adecuados y elaborar otros complementarios y conducir el proceso de aprendizaje mediante la realización de tareas en situaciones de comunicación motivadoras, que fomenten el interés del grupo. A lo largo del curso, el profesor deberá también evaluar el progreso de los alumnos y reconducir el programa si surgen nuevas demandas o necesidades, así como orientar a los alumnos para que desarrollen su autonomía a partir del reconocimiento de las potencialidades de cada uno, sus metas y su estilo particular de aprendizaje.
Por lo que respecta a los alumnos, el enfoque del currículo les confiere un papel clave, por cuanto constituyen el eje de las decisiones que se adoptan en la planificación de los cursos y, en sentido amplio, en la organización de los múltiples aspectos que concurren en el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje. De los alumnos se espera que participen, según su grado de madurez en cada etapa, en la expresión de sus preferencias, necesidades y expectativas para la identificación de los objetivos y la selección de las actividades de clase, que asuman su propia responsabilidad con respecto al aprendizaje, a partir de las orientaciones del profesor, y que colaboren con el resto del grupo en el desarrollo de un clima de cooperación adecuado para la realización de las tareas que se proponen en clase.
Las nuevas posibilidades que ofrecen hoy día los medios tecnológicos constituyen una ventaja de especial interés en el caso del alumnado de las ALCE, por las especiales condiciones en las que se desarrolla el programa. En la modalidad presencial, el uso de las tecnologías y la incorporación de materiales específicamente diseñados para los formatos digitales permiten aumentar la eficacia de las actividades, al tiempo que acentúan la motivación de los alumnos, habituados al manejo de equipos informáticos y productos digitales. La oferta de materiales didácticos para uso en entornos virtuales, con productos de calidad en el campo del aprendizaje del español, ofrece la posibilidad de acceder en clase, a través de los medios disponibles, a material complementario o de apoyo a las actividades que se realizan.
En la medida en que la dimensión del aprendizaje autónomo cobra mayor peso en el currículo, los materiales digitales pueden constituir un importante apoyo en el desarrollo del curso. En el caso de las ALCE, si bien el eje de la enseñanza se sitúa en las sesiones presenciales, que garantizan la práctica de las actividades de interacción oral que son claves a la hora de desarrollar los procesos psicolingüísticos que estimulan el aprendizaje, la posibilidad de acceder, fuera del aula, a materiales organizados en formatos digitales proporciona al profesor la oportunidad de aprovechar las ventajas estos formatos a la hora de orientar el trabajo autónomo de los alumnos. De este modo, el profesor podrá dirigir el trabajo de refuerzo de los alumnos a la medida de las necesidades particulares de cada uno, de manera que puedan suavizarse los posibles desequilibrios en el grado de desarrollo de las distintas competencias y se dé una respuesta individualizada a las necesidades específicas de cada miembro de la clase en relación con sus propias metas de aprendizaje.
La evaluación supone aplicar procedimientos de distinto tipo con el fin de ponderar el grado de progreso del alumno en relación con los objetivos planteados en las distintas dimensiones del currículo. Puede llevarse a cabo tanto a lo largo del curso –evaluación formativa– como al final –evaluación sumativa– y persigue, ante todo, orientar el proceso de aprendizaje del alumno y establecer conclusiones que permitan adecuar el programa a las necesidades detectadas e incluir las mejoras que sean oportunas en los distintos componentes curriculares.
El análisis de necesidades de los alumnos, que constituye la base para la toma de decisiones de programación de los distintos cursos, constituye ya un primer modo de evaluación, que relaciona y da sentido al conjunto de procedimientos de evaluación que se aplican a lo largo del curso. Estos procedimientos serán de distinto tipo, según el objetivo que se plantee en cada momento. Mientras que la competencia lingüística de los alumnos puede evaluarse con pruebas y ejercicios relacionados con las distintas actividades comunicativas de la lengua, los aspectos relacionados con el desarrollo de la competencia cultural o la autonomía en el aprendizaje requieren un tipo de evaluación basada en la observación de comportamientos, la interacción con el profesor o la aplicación de instrumentos que permitan recoger la evolución del alumno en el desarrollo de habilidades y actitudes que no pueden ser medidas con exámenes o pruebas objetivas. A este respecto los profesores podrán incorporar o adaptar herramientas ya existentes, como protocolos de observación, diarios del alumno y del profesor, cuestionarios de autoevaluación y portfolios –para las ALCE situadas en Europa puede tomarse como referencia el Portfolio europeo para las lenguas en la versión multilingüe más adecuada en cada país y en los niveles que correspondan a cada tramo de edad–. El desarrollo y puesta en marcha de estas herramientas se llevará a cabo en el segundo nivel de concreción curricular, de acuerdo con las instrucciones que den al efecto los responsables del programa. En todo caso, potenciar la autoevaluación y la coevaluación para valorar el progreso en el grupo, con respecto a cualquiera de las tres dimensiones que articulan el currículo, contribuye a desarrollar la capacidad del alumno para aprender a aprender y le permite acercarse al objetivo último de hacerse responsable de su propio aprendizaje y continuarlo por sí mismo más allá del currículo.
En el currículo se detallan los objetivos de cada nivel o etapa según las dimensiones del alumno:
P.ej. en el A1:
El alumno, en el desarrollo de la dimensión de agente social, será capaz de
1. Seguir indicaciones e instrucciones muy breves y sencillas, en situaciones muy predecibles (instrucciones en juegos, en el trabajo en el aula, indicaciones para ir a un lugar), expresadas con lentitud y claridad si se transmiten oralmente, o con apoyo visual si se dan por escrito, referidas a acciones del entorno inmediato del alumno.
En la etapa A:
El alumno, en el desarrollo de la dimensión de hablante intercultural, llegará a:
1. Tomar conciencia de las diferencias entre la propia cultura y otras culturas, en particular la española, y aceptar esta diversidad cultural como un fenómeno positivo:
Reconocer, en situaciones contextualizadas, similitudes y diferencias entre las distintas realidades culturales.
Valorar la identidad cultural propia y la cultura o los valores de otras personas.
Tomar conciencia de la posibilidad de reconocer y controlar los sentimientos y las reacciones que se experimentan durante las situaciones interculturales.
El alumno, en el desarrollo de la dimensión de aprendiente autónomo, llegará a:
4. Tomar conciencia de la posibilidad de ser autónomo en el aprendizaje mediante la identificación, en términos generales, de sus necesidades, metas y preferencias de aprendizaje.
La etapa A constituye el estadio inicial del currículo y corresponde al nivel de referencia identificado en el MCER como de «usuario básico». En consecuencia, las tareas y actividades de clase, las pautas de refuerzo y las estrategias docentes van dirigidas, por una parte, al desarrollo de los conocimientos y habilidades necesarios para que el alumno acceda a la comprensión del sistema de la lengua y pueda desarrollar las actividades comunicativas que le permitan desenvolverse en las situaciones de comunicación correspondientes a la etapa.
El alumno, en el desarrollo de la dimensión de agente social, será capaz de realizar transacciones básicas y de participar en interacciones sociales cotidianas y predecibles. Tanto las transacciones como las interacciones son las propias del entorno inmediato del alumno –la familia, la clase, el grupo de amigos y el barrio–, se ajustan a convenciones sociales básicas y tienen que ver con la satisfacción de necesidades inmediatas, sobre todo en el contexto educativo, como pedir un libro en la biblioteca y preguntar sobre el tema o contenido en términos básicos. Hay que tener en cuenta que los alumnos en esta etapa tienen un repertorio de recursos lingüísticos muy limitado, ensayado y organizado léxicamente, que circunscribe su participación a las situaciones cotidianas y concretas. Aunque estos recursos les permiten, por ejemplo, presentarse y utilizar saludos y expresiones de despedida básicos, e incluso participar en conversaciones de forma sencilla, cometen errores frecuentes y la comunicación depende de que haya repeticiones y reformulaciones. Todo ello tendrá que tenerse en cuenta a la hora de seleccionar el tipo de tareas y actividades más adecuado y aplicar las pautas de corrección de errores según los objetivos que se persigan en cada caso.
Los temas de comunicación, que orientarán la selección de los textos y el diseño de las tareas y las actividades, deberán responder a los intereses de los alumnos, su edad y el objetivo de que vayan conformando una cierta conciencia intercultural. Deberán ser objeto de atención principal los relacionados con el contacto personal básico (familia, compañeros), las acciones habituales de la vida diaria (en casa, en el colegio, horarios, comidas, juegos), los espacios donde suceden (la casa, el colegio, el parque, los medios de transporte), las convenciones sociales que les afectan más directamente (el saludo, el cumpleaños, la ropa de vestir, el dinero) y las manifestaciones culturales más simples regladas (canciones, cuentos ilustrados, adivinanzas, etc.), usadas como herramienta y teniendo siempre en cuenta las influencias culturales que reciben en su enseñanza.
A la hora de elaborar las unidades didácticas, la definición tanto de los objetivos finales de las tareas como de los objetivos didácticos de las distintas actividades que integren cada tarea partirá del análisis sistemático de los objetivos de etapa y de nivel. Se habrá de tener en cuenta que la complejidad de las instrucciones que se den para realizar la tarea, así como de la información que se espera que procese el alumno, debe ser la mínima, especialmente en el nivel A1, concebido como de acceso a la lengua. La capacidad de procesamiento en esta etapa es todavía muy limitada, por lo que la exigencia cognitiva de las actividades que se propongan debe estar muy sopesada. Deberá también proveerse información suficiente en cuanto a los conocimientos previos necesarios para la realización de la tarea y la situación o el contexto social o cultural en el que se lleve a cabo, ya que el alumno no dispone todavía de una visión suficiente de los aspectos sociales y culturales propios de una comunidad en la que no se desenvuelve habitualmente. En esta etapa debe planificarse mucha ayuda por parte del profesor, así como de otros alumnos, de libros y de otras fuentes, ya que ello proporcionará confianza y permitirá suplir la limitación de recursos lingüísticos y conocimientos socioculturales. El grado de precisión y fluidez que se exija al alumno en una u otra tarea, y la complejidad gramatical de la lengua que haya de procesar, habrán de acomodarse a los objetivos y los contenidos correspondientes. También el tiempo disponible, tanto para la preparación de la tarea como para su realización, es un factor clave en la gradación de dificultad, por lo que habrá de tenerse muy presente que la etapa inicial constituye una fase de adquisición en la que el alumno no dispone todavía de los elementos necesarios para dar una respuesta rápida a determinadas actividades.
En cuanto al tipo de actividades que integran las tareas en esta etapa, en el ámbito transaccional pueden plantearse interacciones sencillas como pedir y dar direcciones.
En el tratamiento de la dimensión cultural habrá de tenerse en cuenta el objetivo de que el alumno alcance una visión de la diversidad cultural a partir del contraste entre las diferentes culturas en las que se desenvuelve –la española, la del país de residencia y aquellas otras con las que entra en contacto– y el interés en que llegue a valorar la importancia de la lengua como medio de intercambio y entendimiento. Para fomentar esta visión de la diversidad el profesor deberá facilitar en clase el intercambio de experiencias con los compañeros del grupo, valorar el enriquecimiento personal que supone el conocimiento de otras lenguas e inculcar una actitud positiva en los alumnos en cuanto al reconocimiento de la existencia de diferentes formas de comportarse en distintos grupos sociales. Invitar a los alumnos a que reflexionen sobre sus propias observaciones y familiarizarlos con el uso estratégico de procedimientos de observación y comparación tanto en clase como en el entorno familiar y social más próximo permitirá ir potenciando una actitud de interés y apertura hacia la diversidad cultural y abrirá paso a una perspectiva intercultural que trascienda los prejuicios y estereotipos negativos.
Para lograr que los alumnos se familiaricen con los elementos más significativos de la diversidad cultural de España el profesor deberá dar acceso a las muestras más representativas del patrimonio cultural y ayudar a los alumnos a que identifiquen los referentes culturales más «universales» y «accesibles». Según el criterio de mayor universalidad se incluyen, por ejemplo, entre los contenidos de la etapa las ciudades de los países hispanos con mayor proyección internacional, aunque estas sean consideradas en su país, por causas demográficas, económicas, políticas, etc., menos importantes que otras, que estarán recogidas en las etapas posteriores. En cuanto al criterio de accesibilidad de los referentes culturales, no se trata solo de que los alumnos puedan acceder a determinadas realidades o productos culturales con mayor o menor facilidad (en fuentes documentales, en Internet, etc.) sino también de que tengan una mayor frecuencia de aparición en su entorno social inmediato tanto en España como en los países de origen de los alumnos. Este criterio, en su doble dimensión, permite relacionar la rentabilidad pedagógica y la caducidad de los contenidos y establecer una pauta de orden práctico tanto para la selección de los contenidos como para su distribución en las distintas etapas del currículo.
Al mismo tiempo, mediante el uso de procedimientos de observación y comparación que permitan abrirse a otras formas de comportamiento social y a otras percepciones y actitudes el alumno podrá reconocer y valorar, a partir de la propia experiencia, las normas y las convenciones más básicas de las relaciones sociales en España, lo que le ayudará a tomar conciencia de su propia identidad cultural. La selección de los contenidos en esta etapa se ha hecho a partir del criterio de que resultaran más necesarios para los contactos y las interacciones de los alumnos, de modo que se ha dado tratamiento a aquellos aspectos relacionados con temas más cercanos a las experiencias cotidianas del alumno.
La fase inicial del desarrollo de la autonomía deberá centrarse en el objetivo principal de fomentar en el alumno la reflexión sobre la diversidad de formas de enfrentarse al aprendizaje y sobre los factores que pueden condicionar la mayor o menor eficacia en el acceso a la lengua, como las actitudes y creencias que uno tiene respecto del aprendizaje o los diferentes estilos que pueden darse a la hora de aprender. Es importante hacer ver al alumno que la reflexión sobre estos aspectos le permitirá ir adquiriendo gradualmente un mayor control sobre su propio aprendizaje.
El profesor deberá animar a los alumnos a que den sus primeros pasos en la planificación de sus propias metas de aprendizaje, mediante el análisis, todavía muy conducido y pautado, de sus motivaciones, deseos y necesidades de aprendizaje y uso de la lengua. Al mismo tiempo, es conveniente ir creando en el alumno el hábito de registrar los progresos que vaya experimentado, sirviéndose de herramientas como el portfolio o el diario de clase. El descubrimiento por parte del alumno de los medios y oportunidades de que dispone para el aprendizaje independiente o autodirigido –como, por ejemplo, materiales y fuentes de consulta, o las situaciones que favorecen el contacto con el español– y el desarrollo de un uso estratégico de los procedimientos que le permitan explotar de forma cada vez más eficaz y rentable los tiempos y espacios destinados al aprendizaje y el uso de la lengua, le permitirán ir desarrollando una autonomía cada vez mayor en la gestión de los recursos disponibles.
La labor docente en relación con el desarrollo de la autonomía deberá, en definitiva, procurar que el alumno llegue a familiarizarse con procedimientos de reflexión, introspección y análisis que le permitan apreciar la importancia del desarrollo y uso de estrategias a lo largo del proceso de aprendizaje. Que el alumno descubra y comience a ensayar el proceso consciente de planificación, ejecución, evaluación y reparación que constituye el uso estratégico de los procedimientos de aprendizaje permitirá sentar las bases para avanzar en el desarrollo de la autonomía en las siguientes etapas.
Los criterios de evaluación correspondientes a los objetivos de nivel de la dimensión del alumno como agente social son los siguientes (ejemplo):
Nivel A1.
Condiciones y restricciones (en las que se desarrolla la actividad):
Las situaciones de comunicación son familiares y conocidas por el alumno. Las situaciones en las que se producen los textos orales no se ven afectadas por ruidos e interferencias. Los textos escritos son cortos y claros en impresión y caligrafía.
Se identifican unos Niveles de logro en cuanto a Alcance, corrección, coherencia y cohesión, fluidez, adecuación
Alcance:
Utiliza un repertorio básico y ensayado previamente de palabras y frases aisladas relativas a datos personales y situaciones concretas de su entorno inmediato.
Criterios de evaluación correspondientes a los objetivos de etapa.
En cuanto a las dimensiones del alumno como hablante intercultural y como aprendiente autónomo, los criterios de evaluación se enuncian con respecto a los comportamientos observables del alumno y se refieren a la etapa en su conjunto, en relación con los distintos aspectos que se enuncian en los objetivos correspondientes.
Desde la perspectiva de la competencia intercultural, al observar las intervenciones del alumno en las tareas y actividades en las que participa, el profesor evaluará el grado en el que se evidencian los siguientes comportamientos:
En cuanto a la visión que tiene el alumno de la diversidad cultural y su actitud respecto del español y la cultura española (objetivo de etapa 1) son, p.ej,:
Manifiesta en sus comentarios, opiniones y valoraciones una actitud de apertura y curiosidad hacia otras culturas, especialmente la española, y es capaz de abrirse a realidades nuevas.
Puede identificar aspectos concretos de la cultura española que son diferentes a los de la cultura del país de residencia y hacer comparaciones equilibradas, sin manifestar rechazo o prejuicios.
3. La Resolución de la Secretaría de Estado de Educación y FP de 6 de marzo de 2023.
Cuando las ausencias injustificadas de un alumno o de una alumna alcancen el 25% de horas presenciales o en línea de un curso académico, el alumno o la alumna será dado/a de baja. En este caso la dirección de la agrupación deberá comunicarlo a las familias y dar traslado de dicha comunicación a la consejería de Educación, según dicta el artículo 19 punto 2 de la Orden EDU/3122/2010, de 23 de noviembre.
En el caso del alumnado que no desee continuar en la ALCE, la familia deberá hacer constar el desistimiento a la dirección de la agrupación por medios electrónicos.
Todo el alumnado escolarizado en las ALCE recibirá al menos el 50% de las enseñanzas de manera presencial, según lo previsto en el artículo 17 de la Orden EDU/3122/2010, de 23 de noviembre, y el resto, en modalidad no presencial a través de una plataforma en línea.
3.2. La enseñanza no presencial será impartida en la plataforma de aprendizaje que determine la UAEE (Aula Internacional), por docentes con la aptitud y competencias necesarias para la impartición de docencia en línea. A los efectos de esta resolución, estos docentes serán denominados docentes en línea.
Para facilitar la necesaria coordinación entre la parte presencial y la no presencial se utilizarán en ambas modalidades materiales afines: los cuadernos del alumnado que contienen las unidades didácticas para la parte presencial y los cursos en la plataforma de aprendizaje en línea para la parte no presencial. Asimismo, las agrupaciones establecerán en sus programaciones la temporalización de las enseñanzas que contemple el uso coordinado de los dos tipos de materiales mencionados. Dichos materiales se basarán en el currículo del programa.
La administración elaborará los materiales curriculares en formato electrónico necesarios para ambas modalidades de enseñanza. Cuando dichos materiales estén disponibles para su adquisición o impresión bajo demanda a través de los servicios de publicación del Ministerio de Educación y Formación Profesional, esta será la modalidad prioritaria para su distribución, adquisición y uso, dado que de esta manera se garantiza la disponibilidad de los mismos con la calidad y formato establecidos.
Cuando se utilicen otros medios de distribución, las familias deben garantizar que el material impreso desde el formato electrónico facilitado tenga la calidad adecuada para su uso regular en las aulas.
La enseñanza en modalidad no presencial requiere la cumplimentación de determinadas tareas y actividades a través de la misma. La falta de realización de dichas tareas o actividades por parte del alumnado se considerará como una falta de asistencia cuando no esté justificada adecuadamente. La falta de asistencia será consignada por el o la docente en línea y comunicada, si fuera necesario, al docente presencial para que quede registrada.
Los o las docentes presenciales tendrán acceso a los cursos en línea donde esté inscrito su alumnado y realizarán el seguimiento oportuno de su actividad en los mismos.
Los o las docentes darán cumplimiento de lo establecido en el artículo 26.3 de la Orden EDU/3122/2010, de 23 de noviembre, respecto a la celebración de las reuniones preceptivas con las familias.
Tras la primera reunión, el o la docente elaborará un informe interno sobre cada grupo. Dicho
informe versará sobre el desarrollo de la reunión y deberá contener
- el orden del día de la misma,
- el número de asistentes y
- las propuestas o sugerencias formuladas por las personas que han asistido a la reunión.
Asimismo, se incluirá el nombre de la persona elegida como representante del grupo.
Todos los informes se enviarán a la dirección en el plazo de diez días hábiles después de la celebración de las reuniones.
La dirección archivará digitalmente esta documentación, la cual podrá ser solicitada por parte de la consejería, la Inspección de Educación o la UAEE.
Tanto en la modalidad presencial como en la modalidad no presencial, se evaluará el trabajo del alumnado durante el curso en un doble aspecto: por una parte, la actitud demostrada ante las enseñanzas en la clase, teniendo en cuenta su asistencia, el cumplimiento de las tareas encomendadas y el grado de integración y participación en los trabajos del grupo; por otra parte, el grado de consecución de los objetivos señalados para el curso y nivel correspondientes. Esta última valoración será la que determine, en su caso, su promoción a cursos superiores. Ambas valoraciones quedarán reflejadas en el acta de evaluación del grupo correspondiente y en el registro personal del alumnado.
La prueba final de los niveles A1 y A2 será elaborada por el profesorado de cada agrupación y se aplicarán al alumnado de su ámbito, conforme a los criterios establecidos por la comisión técnica.
Para llevar a cabo lo dispuesto en el artículo 20 de la Orden EDU/3122/2010, de 23 de noviembre, en lo concerniente a la evaluación y promoción del alumnado, se deberá tener en cuenta, además de los criterios acordados y expresados en la planificación curricular, lo siguiente:
a) El profesorado remitirá a la familia información cuantitativa y cualitativa en relación con el rendimiento y progresión de su alumnado al menos dos veces por curso, incluidos el rendimiento y la participación en la enseñanza no presencial.
b) La información relativa a la evaluación deberá quedar recogida en el registro personal del alumnado.
El alumnado de nivel A que no alcance los objetivos podrá permanecer en el nivel A1 un máximo de dos años, y en el nivel A2 un máximo de tres años (dentro de un nivel la promoción es automática pues los objetivos y criterios de evaluación se establecen para los diferentes niveles y etapas?)
No será evaluado el alumnado que, por haber superado el número máximo de ausencias a clase sin justificar (el 25 por 100 del total), haya causado baja en los términos establecidos en el artículo 19 de la Orden EDU/3122/2010, de 23 de noviembre.
Las pruebas finales de nivel constarán de dos partes, una escrita y otra oral, que se desarrollarán en el orden más adecuado para la organización general del proceso.
Al completar los niveles A1, A2, B1 y B2, el alumnado que haya obtenido una evaluación positiva recibirá una acreditación firmada por la dirección de la agrupación.
4. Las Instrucciones Operativas de la UAEE de 27 de marzo de 2023, que complementan la Resolución anterior.
Explicaría a las familias cómo se articulan estas enseñanzas de acuerdo con el MCRL en tres etapas (A, B y C), 5 niveles (del A1 al C1) y 10 cursos (1 de A1, 2 de A2, B1, B2 y 3 de C1). Les diría que el currículo a aplicar se encuentra en el anexo de la Orden referida.
Respecto a los materiales curriculares, hay dos tipos: los materiales enviados por la UAEE a las ALCEs para su correcta impresión para usar en las clases presenciales (al menos, la mitad del horario del alumnado) y materiales digitales de la plataforma de enseñanza-aprendizaje (E-A en lo sucesivo) usada para ALCEs:
La plataforma tecnológica que usamos en ALCEs para la gestión académica y administrativa es ALCE/Gestión (Alexia o Fenicia) y para el desarrollo de los procesos de E-A es Aula Internacional.
Respecto al sistema de control de las faltas de asistencia, destacar que se contabilizan tanto las ausencias presenciales como las no presenciales, entendidas estas como ausencia de actividad en la plataforma en clases concretas. Si el alumno o alumna supera el 25% de faltas injustificadas, se le dará de baja en la Agrupación. Hay que tener en cuenta que los grupos se han formado con un mínimo de 14 alumnos y un máximo de 18+5 (si son de más de un nivel) o 23 +5(si son del mismo nivel) y que los grupos se mantendrán si no bajan de 12 alumnos.
En la comunicación con las familias, se usa el correo electrónico, por lo que a la hora de formalizar la matrícula, hay que aportar uno (siendo uno diferente por cada alumno matriculado).
En cuanto a la Instrucciones Operativas de la UAEE de 27 de marzo de 2023:
En caso de baja de las clases en una agrupación, la familia se lo comunicará a la dirección de la misma, la cual, previa solicitud, facilitará información sobre las alternativas disponibles para continuar su vinculación con la lengua y la cultura españolas.
Si un alumno o una alumna de nueva inscripción o de continuidad no se incorpora al programa durante el primer mes, el profesorado enviará comunicación a la familia explicando que, de no asistir, se le dará de baja por falta de asistencia y por lo tanto no podrá volver a matricularse en el programa.
Si, tras la comunicación, la familia no respondiera en el plazo de diez días y el alumno o la alumna no asiste a clase, la dirección procederá a darle de baja definitivamente, comunicándolo a la familia, cuando alcance el 25% de faltas injustificadas.
Las comunicaciones se efectuarán a través del correo electrónico que las familias habrán debido informar para la inscripción en el programa, que servirá de medio suficientemente acreditado en todo el procedimiento.
El o la docente presencial tendrá acceso a los cursos en línea donde esté inscrito su alumnado, controlará periódicamente la participación de su alumnado en los cursos virtuales y, cuando observe una falta de actividad prolongada, solicitará información a la persona afectada y a su familia sobre los motivos de esa inactividad e informará de ello al o a la docente en línea y a la dirección de la agrupación, consignando la correspondiente falta de asistencia.
En las sesiones presenciales, el o la docente hará referencia a las clases en línea insistiendo en su importancia y animando a la participación.
El profesorado en modalidad no presencial (docente en línea) se encargará de impartir enseñanzas en línea dinamizando los foros, asignando al alumnado las tareas y sus plazos de realización, comprobando la participación y haciendo un seguimiento individualizado del proceso de aprendizaje de su alumnado. Asimismo, deberá generar informes quincenales sobre la actividad del alumnado, los cuales serán tenidos en cuenta para la evaluación y control de asistencia por parte de su docente presencial.
En la evaluación en A1 se consignará si el alumno promociona a A2 o no. Igual en A2.2 (si promociona a B1). En A2.1 solo se consignará si el alumno es apto o no.
Tras la celebración de LA REUNIÓN INICIAL, la dirección será informada por el profesorado de los aspectos más significativos que se hayan tratado.
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